Ultimo adios
Hay momentos en los que cuidar también significa saber cuándo ha llegado el momento de dejar ir. La eutanasia puede ser una de las decisiones más difíciles que tomamos por nuestros animales, precisamente porque nace del amor que sentimos por ellos y del deseo de evitarles sufrimiento. Cuando existen problemas de salud irreversible para los que no existe tratamiento y que afectan gravemente a la calidad de vida del animal, existe la posibilidad de despedirle en casa, de una manera tranquila, íntima y respetuosa, rodeado de las personas que más quiere y en un entorno conocido para él.
Mi objetivo es acompañaros durante todo el proceso, asegurándome de que vuestro animal está cómodo, tranquilo y no siente dolor. Puedo ayudaros a proporcionarle cuidados paliativos en esos últimos días para mejorar en la medida de lo posible su confort y, cuando llegue el momento, ayudaros a tomar la decisión desde la empatía y el rigor médico. La despedida se realiza bajo anestesia general y de manera completamente indolora. Sé que no existe una forma fácil de decir adiós. Por eso, además de cuidar de vuestro animal, quiero cuidar también de vosotros durante ese momento, ofreciendo un acompañamiento cercano y respetuoso y guiándoos a lo largo del camino.
En casa no hay prisas ni esperas. Podéis dedicarle todo el tiempo que necesitéis: acariciarle, hablarle, abrazarle o simplemente permanecer a su lado. También podéis estar acompañados por el resto de la familia, incluidos otros animales del hogar, si así lo deseáis. Porque despedirse de un compañero de vida merece poder hacerse con calma, rodeado de amor y en un lugar donde se sienta seguro.
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